Capítulo 4: Un abrigo y mil silencios.
- ¿Hola?- Vale, era real, estaba ahí, me ex novio Borja, el pesado de turno, el que me había hecho tanto daño, el gilipollas, el cabrón...La peor persona del mundo. Oí como se levantaban Claudia, Camila y Raquel de los sofás.
-¿Qué haces aquí?- le pregunté. Claramente, intentando parecer enfadada, nada podía chafar este día, así que tenía que disfrutar y reír y bailar.
- De fiesta, ya sabes, me han invitado, no creas que me he colado, eh?!
-Ya claro, ahora aparecerán tus amigos y destrozarán todo, no?-
-No seas borde, mi amor. Joe también es mi amigo- ¿QUÉ? ¿Cómo podían ser amigos? Borja, rebelde empedernido, loco borracho...y Joe, perfecto, agradable, amable, responsable...No tenían nada que ver, no podían ser amigos.- Sí, Joe Walker, amigo,mío, difícil de creer pero cierto.
- ¡No me llames amor! Y segundo, ya no sé qué creer y qué no de ti!
- Venga, no te pongas así...- y ahora, ¿qué? , ¿quiere arreglarlo? Pero, ¿de qué se va? Y ahora, hasta intenta de darme un abrazo-
- ¡SUÉLTAME! Es que no lo entiendes? No quiero saber nada de ti! ¿Que vienes aquí para arreglarlo? No quiero ni verte, no sabes el daño que me hiciste.
-¡Pero me equivoqué! Lo siento, ¿sabes? Te quiero un montón - No, no podía ser, ahora esto. ¿ALGO MÁS? ¿Me pedirás mano ahora o qué?-
-Y tú sabes que te odio, y que nunca más te perdonaré.
Me fui de allí, salí, corrí. Parecía que todo el mundo estaba mirando para nosotros. Borja y yo..después de todo lo vivido y me falló, no puedo perdonarle, aunque me encantaría. Estaba claro que cuatro personas me miraban, sin contar al idiota ese, que parecía no reaccionar a lo que le había dicho. Camila me paró :
-Tía, vamos contigo- y les dió señas a Claudia y a Raquel-
-No, no quiero a nadie, ahora- me fuí, salí, dispuesta a desparecer. Empecé a andar , no sabía a donde debería ir, y tenía frío. Genial, el abrigo se me había olvidado y las lágrimas saladas de cocodrilo caían sobre mis mejillas. Justo hoy, a dos día del día perfecto, y me tiene que pasar esto! No había cambiado de dirección cuando oí unos pasos, así que me giré, y allí estaba él. Como si me hubiera leído la mente, llevaba mi abrigo encima.
-Pensé que lo necesitarías...-Dijo el estupendo Joe, en el que nunca me había fijado hasta hoy...-Parece que hace un día bonito, pero el aire tira fresco. Supuse que no ibas a volver a por él, o sea que, aquí estoy yo.- Esbozó una sonrisa, una perfecta-
-Muchas gracias, Joe- no dije nada más, no sabía qué decirle, ni siquiera me puse el abrigo, todavía lo tenía él en las manos-
-Lo siento...Borja es mi amigo desde que llegué aquí, no me ha fallado y pensé que esta sería una gran oportunidad para pedirte perdón..ya sabes.
-Tú no tienes la culpa, en serio. En todo caso gracias por estar conmigo, ahora- vale, decir cosas estúpidas se me da genial, lo vemos todos, ¿o no?-




